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"Como ladinos del ahora barrio de los Dolores, se suponía que dicha
fiesta se contemplara en Izalco, a través de la óptica de la iglesia, es
decir como un ritual de preparación para la Cuaresma y Semana Santa,
tiempo de austeridad y sobretodo de reconciliación, en el que esperaba
estar paz con la familia y vecinos, como tributo al cruento sacrificio
del redentor.
Sin embargo, aunque hace poco más de diez años lo
ignorábamos, otra fiesta “carnavalesca”, se había llevado a cabo durante
siglos para esta fecha, la cual estaba a cargo de la mayordoma de San
Nicolás de Tolentino, a cuya cofradía están adosadas Las Comadres desde
tiempo inmemorial. Pero desde que la crisis económica terminó por
instalarse definitivamente en el ya deteriorado modus, vivendi del Común
y los últimos viejos de gusto murieron, la fiesta quedó prácticamente en
el olvido, hasta que en los años noventa del siglo pasado, el entonces
Patrono Pro-rescate de Valores Culturales, intentó restaurarla.
Decíamos que ambas celebraciones eran
“carnavalescas” entre comillas, porque ninguna
ni aun en el caso de la
celebración ladina, ida con nuestra niñez a finales de los sesenta,
fueron más allá de su matiz pueblerino y su sentido contrarreformista,
al comparar con los carnavales de Rio, Cádiz, Las Palmas, o, tan
siquiera, los festivales de esta época en lugares de Galicia, como Verin,
donde, hay una fiesta especial de las mujeres, llamada precisamente, “
de las Comadres”." Sic
"En cuanto a la celebración del pueblo indígena de
Izalco, empezaba el martes por la tarde con el rezo del rosario ante las
imágenes de las
Comadres, una vez se reunía un
buen número de mujeres – los hombres podían asistir pero, hasta que la
fiesta estaba en su auge. Una vez se acababa de rezar, se repartía la
primera chicha o el primer trago, dando inicio el danzar con el baile de
“las comadres”, exclusivo de las mujeres, como su nombre lo indica.
Acorde a lo afirmado por Teresa Musto, mayordoma
de la cofradía de San Nicolás de Tolentino, a la cual se encuentran
adscritas
las comadres, y cofradía asentada
en su casa desde tiempos de sus padres. Era la mayordoma quien se
encargaba de iniciarlo. Para ello, debía realizar el ritual de
costumbre: tomando un cascaron relleno de viruta multicolor y medio
danzando, tras localizar a su futura “comadre”, se acercaba a ella para
destriparlo -más que para reventarlo sobre la cabeza de esta, ante la
algarabía de todos los asistentes.
Acto seguido, después de acercarse ambas ante las
imágenes de las
comadres para reverenciarlas y
santiguarse, inauguraban el baile. Terminada la primera pieza, la
mayordoma de la cofradía volvía a su lugar frente al altar adornado con
flores y candelas encendidas, mientras la mujer que había elegido como
su comadre, se encargaba de buscar la suya, luego que su comadre
(mayordoma) le entregaba su cascarón.
Estando todas las mujeres ya emparejadas como
comadres, bailaban todas las parejas de comadres, abrazadas en forma
idéntica a como se enlazan las santas patronas de la fiesta, al son de
la segunda pieza musical, posiblemente “la
hualcachía”
o alguna otra polea, siendo hasta que ya las mujeres habían bailado
enteramente, cuando podían dejar a su pareja femenina para buscar una
masculina." Sic

"Una vez realizado el rito para volverse comadres, las parejas de
mujeres,
bailan ante la efigie de Las Comadres. Izalco, 1992."
"Si bien Teresa Musto y otras gentes sugerían hace
más de diez años que las efigies representan “a las comadres de Santa
Isabel y Santa Apolonia” y, según Tito Velásquez “Santa Marta y Santa
Apolonia”, para nosotros se trata de la representación de la visitación
de la virgen a su prima santa Isabel, tal como sugiere a primera vista,
la imagen de las dos mujeres que abrazándose, en vez de guardar el
intimismo de la escena, tantas veces interpretada a través de las
centurias, voltean a mirar a los espectadores." Sic
"Cuando el Martes de Carnaval, era fiesta de todos los cipotes del
barrio de los Dolores, pese a que algunas veces llegamos a emplear el
betún de zapatos para embadurnar a los demás, la fiesta era siempre a
base de cascarones del huevo pintado con colores de anilina, repletos de
viruta multicolor, llenados a veces por los mas transgresores, no
únicamente con ceniza o harina, sino hasta con orines. Pero como fueren,
había que sellarlos muy bien con una tira de papel también coloreado,
devolviéndolos entonces a su forma original." Sic
Fuente:
http://www.izalcutur.com/estudioss.html Copy Right © ®
Pero, para enriquecer la interpretación sobre esta fiesta, Don
Manuel Pasasin, miembro activo y hasta hace poco, autoridad "del
Común" -comunidad indígena de Izalco-, nos asevera lo siguiente:
"El Martes de Carnaval en la comunidad indígena es una gran
celebración popular, y se basa en la historia de dos mujeres (Santa
Apolonia y Santa Gertrudis), que al reencontrarse, presenciaron como las
criaturas dentro de sus entrañas brincaron de felicidad por su
acercamiento. Allí nace el comadrazgo entre ellas, y por eso deciden
sellar ese sentimiento de alegría obsequiándose mutuamente unas
palomitas de castilla, lo cual las comprometió año con año a
reencontrarse en ese mismo lugar y entregarse mutuamente un presente.
Eso es lo que ocurre en la comunidad indígena todos los martes de
carnaval, festejamos los nuevos comadrazgos que nacen, ya no entre
mujeres, sino, entre nuestra comunidad y algunas personas que por
meritos desinteresados nos pareen especiales. Es una gran fiesta en
donde nos deleitamos con música, bailes, comidas y bebidas; pero el fin
principal de tan agradable convite, es la interpretación de disfrutar de
las cosas que al día siguiente ya no podremos gozar si no hasta después
de cuarenta día" Sic
Fuente: La Cuaresma, Tradición y Devoción, 3ª
Edición. Págs. 21-22. Hermandad del Santo Entierro de Cristo, Copy Right
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Como podemos ver, la discrepancia en cuanto a
la interpretación de quiénes realmente son las mujeres representadas en
la efigie de Las Comadres, se mantiene, pero la filosofía del
por qué de la celebración, básicamente es muy coincidente.
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