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Martes de Carnaval Todo indica que la actual tradición de los cascarones en los parques, escuelas y mercado, data desde mucho tiempo atrás. Pero hacia mediados de los años cincuenta del siglo pasado, los izalqueños ladinos del barrio Dolores celebraban el carnaval de una manera muy singular: "también se podía ser compadre o comadre por medio de las "palomas de carnaval". Esta antigua tradición, nos la recuerda muy bien Doña Carmen Ramírez de Díaz, de 83 años, hija del bien recordado José Pinto(+), quien nos narra: "...antes, el Martes de Carnaval mandaban a las casas unas palomitas de dulce y así lo hacían comadre a uno... las hacía la Niña María Rivas... yo tenía dos comadres que me enviaron el "presente" a mi casa.. muchos creen que sólo los cascarones eran la forma de hacer comadres, pero no es así..." Lamentablemente, no recuerda con certeza de cuándo desapareció esta tradición, pero sí nos asegura que era parte esencial de cada Martes de Carnaval en el barrio ladino de Izalco. Viernes de Dolores El escritor izalqueño Francisco Herrera Velado, en su célebre publicación "Agua de Coco", recoge una tradición de tiempos perdida que realizaba la antigua Cofradía de la Virgen de Dolores en este día: |
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La Campanilla de Dolores |
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Devota desde su niñez, Doña Carmen Ramírez siempre ha participado en las distintas actividades de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores en esta época tan especial; en sus memorias, se refiere a ella tácitamente como "la Iglesia"; pero, leamos con atención su relato de incalculable valor histórico: "Antes, durante toda la Cuaresma, a las 7 de la noche, se rezaban los Vía Crucis dentro de la Iglesia... eran los tiempos del Padre Castillo... Jesús de Dolores sólo salía los Viernes, también a las 7; salíamos con la Procesión de la Iglesia y cruzábamos calle al cementerio, y luego, doblábamos calle del mercado.. esquina opuesta donde "los Martínez", era la Primera Estación... seguíamos hasta llegar a la esquina de la Mario Calvo, ahí cruzábamos hasta llegar a la esquina opuesta a la Iglesia de "allá abajo" -se refiere a la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción; de hecho aún podemos escuchar a los izalqueños mayores, referirse de esa forma para ubicar a dicha Parroquia-. Ahí terminaba la Procesión y en silencio por la calle principal, regresábamos a los santos a la Iglesia... la Niña Elodia Noches era la que rezaba las Estaciones; no llevábamos banda de música, ni luces... eso de las Marchas es nuevo... recuerdo que el encargado de los Santos de la Iglesia era Don José María Sarmiento... los Miércoles de Dolores, era la Vela de los Santos, no había Pasada para eso..." Cuando le preguntamos respecto a los Viernes de Dolores de antaño, nos contó: "... de la Campanilla de Dolores me acuerdo poco, pero sí existió, más que nada era una tradición de los inditos, acá arriba pocos ladinos participaban de esa tradición... a las 8 de la mañana era la Misa de la Virgen... Misas como esas jamás volverán, el Padre Castillo era único para decirla... para poder celebrarla, la "Manda de Dolores", salía por todo el pueblo a pedir limosnas para los gastos del Altar y lo demás... a la 1 de la tarde, empezaban "las Tres Horas de la Virgen", se hacían dentro de la Iglesia... Ricardo Solano era el de la música de organillo..." a este momento, vemos en Doña Carmen, la mirada perdida, a lo mejor buscando en el tiempo, esos momentos de gran valor religioso para ella. Continúa su relato: "... el Vía Crucis de ese día, salía a las 7 de la noche y entraba a las 10; no salía Jesús de Dolores como ahora: el Señor de la Columna iba adelante y después seguía la Virgen de Dolores... la Virgen grande del Altar Mayor de la Iglesia y no terminaba en la esquina de la "Iglesia de allá abajo", sino que continuaba la Procesión hasta llegar a la Iglesia de regreso, era un Vía Crucis muy solemne..." Como podemos apreciar, si comparamos con nuestra actual Cuaresma, hay muchos cambios significativos: sobresale el hecho de que el Viernes de Dolores, se procesionaban las imágenes de la Virgen de Dolores y el Señor de la Columna. "... el Domingo de Ramos, la Procesión de las Palmas salía de la Iglesia de "allá abajo", era la única vez que la abrían para la Semana Santa, ya que antes, sólo acá en la Iglesia se hacía todo... la Procesión se iba recto por la calle principal que era empedrada, la gente sembraba estacas y ahí ponían flores y palmas... el Padre Castillo iba adelante con un gran ramo, especialmente hecho por la Guardia del Santísimo para él... hombres mayores vestidos de Apóstoles, cargaban el Anda con el Corazón de Jesús... iban cantando..." a nuestro criterio, muy interesante. Sigue con la historia: "... el Lunes Santo no había nada especial en la Iglesia, sólo la Vela de Jesús en el Templo.. pero eso fue hasta cuando ya había Ermita...ahora el Martes Santo, sí había movimiento... mi papá hacía el Huerto para Jesús Nazareno...a las 8 de la mañana era el "Sermón del Huerto"... la Procesión de Jesús, entraba a las 12... en la noche era la Vela de Jesús de Dolores en el Atrio de la Iglesia, llegaba la Banda... había chilate, era bien alegre... ya el Miércoles Santo, se hacía el Sermón de Jesús Nazareno y salía la Procesión..." Seguidamente, nos da los detalles del Jueves Santo, que a todas luces, era un día muy especial en la Parroquia ladina, lleno de misticismo, tradición y mucho fervor. Leámos con atención: "... el Jueves Santo, era un día especial... nada que se parezca a lo de hoy... había mucho respeto... a las 6 de la mañana, había "Misa Especial", sólo los mayores entraban, nada de jóvenes, ni cipotes... ya a las 9 había otra Misa, ahí sí podía entrar el que quisiera... a las 3 de la tarde era el "Sermón del Labatorio", las Señoras del Santísimo escogían 12 niños, a quienes el Padre Castillo les lavaba los pies, tal y como Cristo lo hizo... el Santísimo era Procesionado dentro de la Iglesia y luego cubrían el Altar de la Iglesia y "sonaban las matracas"... entonces comenzaba el luto... recuerdo que el Padre Arévalo, uno de los mejores que hemos tenido, se quitaba los zapatos, acostaba un Cristo en el suelo y le ponía uno a uno los clavos, mientras él iba explicando lo que estaba haciendo, "hasta nos hacía llorar"...Jesús quedaba tendido toda la noche hasta las 5 de la mañana del Viernes Santo... nadie podía barrer el suelo, no se podía escupir, ni correr o patear fuerte, nada de comer carne... porque "Cristo estaba tendido"... y Doña Carmen, exhala un suspiro diciendo: "qué tiempos aquéllos, todo era respeto, todo se hacía con seriedad... todo mundo pasaba en la Iglesia el Jueves Santo o se iba a la Procesión de Jesús Nazareno que igual era muy solemne, gentío había en las calles yendo a la Procesión o a visitar el "Monumento" de la Iglesia..."
Este dato del beso de los pies a la Venerada Imagen, hemos podido corroborarlo; muy pocos sabemos de su existencia; qué pena que se esté perdiendo todo esto. "... a la 1 de la tarde, eran los Oficios... sólo Pedro Canales conocido en el pueblo como "Pedro mudo" podía ponerle la toalla al Señor ya en la Cruz... después del Sermón, era el Descendimiento; el Padre Arévalo narraba todo el Acto... Don Juanito Gutiérrez nos hacía llorar con "El Último Reflejo Funerario", nadie lo ha cantado jamás como él... Napoleón Gil también lo cantaba muy lindo... todo mundo lloraba en la Iglesia en ese momento... Ungían al Señor con aceite y perfumes y lo presentaban al pueblo... el Santo Entierro salía a las 5 y entraba a las 12 en tiempos del Padre Castillo, porque nos decía que a Jesús lo habían enterrado día Viernes Santo y no sábado... él era bien estricto en estas cosas... ... ya el sábado de Gloria era la Procesión de la Soledad... salía a las 5 de la tarde y entraba a las 9 de la noche; después al entrar, se hacía el "Sermón de la Soledad"... a las 12 de la noche salía "el Angel del Farolito"... era una niña vestida de Angel que la sacaban corriendo... en la esquina opuesta de la Iglesia de allá abajo" estaba esperando San Juan, el de las Niñas Barrientos... llegaba el Angel y le anunciaba que Cristo había resucitado y lo sacaban corriendo a él también, porque debía ir a dar la noticia..." En definitiva, los sucesos narrados por nuestra entrevistada, nos revelan de forma clara y sencilla, la riqueza con la que el antaño Izalco celebrara de forma tan singular esta época del año. Tras sus memorias nos preguntamos: ¿Qué tan difícil o imposible será tanto para las Hermandades, párrocos de nuestra Iglesia y pueblo en general, intentar al menos, rescatar todo esto? Izalcopiadoso.com por este medio externa un sincero agradecimiento a nuestra querida Carmen Ramírez de Díaz por este aporte a la memoria de Izalco, de ese Izalco que cada día parece estar más lejos de lo que un tiempo fue: pueblo de fervor, un IZALCO PIADOSO, en mayúsculas. Urge reflexionar sobre lo que Izalco ha perdido, pierde y seguirá perdiendo si no hacemos algo para evitarlo. |
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